De nuevo ficción sobre el Tren Litoral en la prensa
HabrÃa que estudiar cada cuánto tiempo sale una noticia en prensa hablando sobre el tren litoral, a ver si puede sacarse alguna conclusión. De esta noticia que aparece hoy en “Malaga Hoy” sólo puede deducirse que el tren es un medio estupendo que supondrÃa un importantÃsimo valor añadido para la Costal del Sol, pero poco más. Nos ponen la guinda en la boca diciéndonos que se podrÃa estar en Madrid en 3:15 o en Sevilla o Granada en 1:45 ¿para qué?; ya sabemos que serÃa estupendo pero no existe ni tiene partidas asignadas este año. Señoras y señores polÃticos, lo que hace falta es construirlo, basta de cuentos en la prensa.
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La ConsejerÃa de Obras Públicas y Transportes publica hoy en el BoletÃn Oficial de la Junta de AndalucÃa, BOJA, el anuncio de 22 de diciembre de 2009, de la Dirección General de Transportes y Movilidad, por el que se somete a información pública y ambiental el proyecto básico del corredor de la Costa del Sol, en el tramo: San Pedro de Alcántara-Estepona, conforme a lo preceptuado en el artÃculo 9 de la Ley 9/2006, de 26 de diciembre, de Servicios Ferroviarios de AndalucÃa.
La documentación podrá ser examinada en la sede de la Dirección General de Transportes y Movilidad, sita en Sevilla, Avda. Charles Darwin, s/n, y en la Delegación Provincial de la ConsejerÃa de Obras Públicas y Transportes en Málaga, sita en la calle Compositor Lemberg Ruiz, núm. 18, y formularse las alegaciones y observaciones que se estimen oportunas en el plazo de treinta dÃas hábiles, contados a partir de mañana miércoles, dÃa siguiente al de la publicación del anuncio.
Las bicis podrán llevar remolques para niños

Las bicicletas podrán utilizar remolques y enganches para transportar niños, gracias a una proposición no de ley presentada por ERC en el Congreso y aprobada hoy por todos los grupos parlamentarios de la Comisión de Seguridad Vial salvo el PP, que presentó un texto alternativo de fomento del uso de estos vehÃculos de dos ruedas.
ERC pretendÃa que el Gobierno modificara en el plazo máximo de seis meses la normativa necesaria, y singularmente el artÃculo 12 del Reglamento General de Circulación, para que las bicicletas puedan utilizar remolques y enganches para el transporte de personas, pero aceptó una enmienda del PSOE para ampliar este plazo a un año. La exposición de motivos de la iniciativa de ERC, que ha sido también propuesta en Sabadell (Barcelona), recuerda que la actual normativa prohibe el uso de remolques y enganches para el transporte de niños.
VÃa: publico.es
La falsa seguridad del carril bici urbano
Desde 2005, el colectivo Biciescuela Granada trabaja por la integración de la bicicleta en la calzada, con respeto y naturalidad. El siguiente es un borrador de lo que es su último documento analizando la falsa seguridad del carril bici, una óptica que cada vez tiene más adeptos a nivel internacional; las razones están en el propio documento pero hay mucha más información por la red.
La Junta excluye el tren litoral de los presupuestos de 2010
El tren litoral de la Costa del Sol echa el freno y se queda sin partidas presupuestarias para 2010, según confirmó ayer en Sevilla la consejera de EconomÃa y Hacienda, Carmen MartÃnez Aguayo, tras la aprobación por parte del Consejo de Gobierno el proyecto de Ley del Presupuesto de la Comunidad Autónoma de AndalucÃa. Esto es, no se destinará ni un euro a que los railes comiencen a asomar por el litoral occidental de la provincia. Está claro que es un presupuesto extraordinario, pero también que cuando no hay voluntad no salen las cosas. Si tan inalcanzable era el presupuesto ¿por qué Manuel Chaves lanzó el proyecto en plena campaña electoral?. No hace falta contestar ¿no?
La noticia completa en Diario Sur
En bici por los PaÃses Bajos en la década de los 50
Entrevista a Fernando Roch, catedrático de urbanismo
Construir ciudades en las que las personas sean felices. No se puede negar atractivo ni dificultad a esta meta, que es, o deberÃa ser, el objetivo de los urbanistas, una disciplina oculta al gran público por las bambalinas de la arquitectura. Fernando Roch, catedrático de Urbanismo, cree que la deriva urbana actual no conduce precisamente a ese fin. Por ello, defiende la recuperación de la ciudad como teatro cÃvico y crisol social, funciones ambas heridas, a su juicio, por la especulación y la cultura del adosado.

¿Qué labor realiza un urbanista?
Es una buena pregunta. Alguno dirÃa que somos los colaboradores indispensables del desastre nacional, de esta especie de festival del ladrillo en el que nos hemos embarcado. Y puede que haya algún urbanista que lo haya hecho. Siempre hay una colaboración necesaria en todo crimen. Pero creo que no, que la mayorÃa no ejercemos ese papel. Un urbanista trata de hacer buenas ciudades. ¿Qué es una buena ciudad? Aquella donde los ciudadanos son felices. Nosotros trabajamos la dimensión espacial de una sociedad (vida pública, relaciones sociales, relaciones productivas…), un objeto por cierto extraordinariamente complejo. Si uno no sabe navegar en él, se pierde. Los urbanistas, o somos buenos navegantes o nos ahogamos en un océano demasiado complicado.
¿De qué se compone ese océano?
De todo. Es el mundo, la vida misma, trufada, y hoy por hoy dominada, por intereses económicos. El principal problema que tenemos es que la economÃa se ha convertido en la única disciplina que habla de la ciudad. Hemos convertido un fenómeno social, la ciudad, en un fenómeno económico.
Y la economÃa no piensa precisamente en la felicidad de los ciudadanos.
Piensa en el beneficio. Las ciudades en este momento son el espacio principal del poder. Hubo un tiempo que era el campo, o una combinación de los dos ámbitos. Ahora no, ahora sólo es la ciudad. Y eso ocurre en todo el mundo. Incluso en Ãfrica, en las zonas con menor desarrollo, aparece un mundo francamente urbanizado. Las poblaciones rurales van a la ciudad como sea, a las ciudades de allà o a las ciudades de aquÃ, y se juegan la vida si es necesario. Esto ha creado un problema mundial de difÃcil solución, que son estas mega-ciudades, rodeadas de periferias informes donde se acumulan millones y millones de personas.
¿Qué consecuencias tiene?
Nuestras ciudades se dibujan más y están al servicio de los ciudadanos medios, ya estratificados y agrupados por niveles de renta y patrones de consumo. En lugar de ser una ciudad de ciudadanos libres, un gran teatro cÃvico en el que se discute, en el que la diversidad es la norma, hablamos de un mundo estratificado, estanco, que empieza ya en la vivienda, porque la vivienda es el primer espacio de habitación y la primera forma de consumo. En la vivienda se dibuja tu manera de vivir.
¿Cómo es esa manera de vivir?
Bueno, casi ya no hay ni comedor, porque se come rápido o fuera. Hay dormitorios, muchos cuartos de aseo y un sitio para ver la tele. Eso es una vivienda moderna. Hace 40 años, fui a ParÃs a cursar el doctorado y habÃa en el metro unos carteles que decÃan “metro, trabajo, tele y a dormir”. Yo no he visto en los tratados de urbanÃstica una mejor descripción de la vida del ciudadano medio. Y no sólo sigue siendo asÃ, creo que se ha acrecentado. Ahora, los fines de semana se ha incluido la barbacoa con el cuñado, que forman un tándem inseparable. Ayer veÃa un programa de televisión fantástico sobre las periferias de estos adosados interminables. Y sus propietarios estaban encantados de vivir allÃ, pese a que ni el jardÃn es un jardÃn, ni la piscina es una piscina… Todo es simbólico, ideológico. La única compensación que tenÃan estas personas, que todos los dÃas tenÃan que recorrer cien kilómetros en coche atravesando Madrid, era la barbacoa con la familia.
¿Es tan nociva la cultura del adosado?
Lo primero que hay que decir es que quien gobierna la construcción de la ciudad es el sistema inmobiliario, una máquina de crecimiento que no se puede detener. Éste es el grave problema. Hemos construido un mundo fÃsico que está por encima de nuestras necesidades. Es como esos perros que están de moda, que tienen una piel que parece de un hermano mayor y que se pliega por su cuerpo. A mà me intranquilizan mucho porque cuando los veo, veo el sistema inmobiliario. El sistema inmobiliario español está basado en la creación de vivienda nueva, que conduce a la creación de más periferias, de más infraestructuras de transporte… Madrid debe tener como 2.000 kilómetros de autovÃas para abastecer todo un sistema metropolitano que está a 30, 40, 50 kilómetros de la ciudad. ¿Y qué ocurre? Que un tercio de los pisos de Madrid están vacÃos. Esto se ha hecho aquÃ, pero no se ha hecho en Francia. El 60%-70% de las licencias de construcción que se conceden en Francia son para rehabilitar viviendas. Aquà eso supone un 10%. Ésa es la diferencia. Ellos recuperan un patrimonio urbano que ya tiene las calles, el alumbrado y los servicios hechos… Es muy barato y eficiente, es un capital social que tienes a tu disposición. Frente a eso, la persona que tiene que ir a 25-30 kilómetros, que mira a su alrededor y ve un desierto. ¿Sabes cuál es la clave de esas viviendas? La nevera. Sin un espacio de acumulación de productos, estás perdido.
Usted no vivirá en un adosado.
No, no. Vivo cerca de la facultad. Vengo a trabajar andando. Vivo bien porque no tengo un adosado y a mi cuñado le veo poco. Esto último es broma.
Y en este sistema inmobiliario del que habla, ¿qué papel juega el urbanista?
Es quien firma. Todas estas periferias no tienen sin embargo un proyecto urbano. Vivimos una paradoja. Nunca la Humanidad ha dispuesto de mejores medios, pero el progreso material no se corresponde con el progreso de las ciudades. No tenemos las mejores ciudades de la Historia, ni mucho menos. Nuestras ciudades distan mucho, pero mucho, de ser las mejores que podÃamos tener.
¿Y eso es porque a los urbanistas no se les tiene en cuenta?
Hombre, ha habido un usurpamiento de poder. Hay un crecimiento inmobiliario que me parece patológico. Por fortuna, parece que hay un cambio de actitud ya en Europa a favor de recuperar la ciudad. Intentemos que las ciudades vuelvan a ser habitables.
¿Cómo se puede conseguir?
Hay que cambiar la fiscalidad, las leyes del suelo… Las leyes del suelo actuales son leyes de crecimiento, para seguir ampliando el perÃmetro de las ciudades.
La construcción se ha convertido en el problema y no en la solución.
SÃ, y a diferencia de lo que sucedió en la crisis de 1929. Esa crisis curiosamente tuvo una salida inmobiliaria. Asà fue en Estados Unidos. La construcción es una locomotora que arrastra al resto de la economÃa. Cierto. Y para ello crearon algo tan particular como el suburbio, ese que sale en pelÃculas y que se ha fijado en el imaginario colectivo.
Y que llega hasta la cultura del adosado que vivimos en nuestro paÃs.
SÃ. PodrÃamos decir que es un corolario degradado, castizo, de aquella historia, que por cierto dejó las ciudades vacÃas. Es verdad que el suburbio ya existÃa entonces, pero estaba limitado a la gran burguesÃa, que vivÃa en la ciudad jardÃn. Pero aquà lo que se hizo fue masificar el fenómeno, porque la industria funciona con masas. Fue perfecto. La cuestión era también vender un automóvil. No puedes vivir en la periferia si no tienes un vehÃculo para moverte. Consecuencia: los centros históricos de las ciudades se vaciaron un 80%. Hubo que cambiarles su imaginario. No sé si el cine, el cine negro, tuvo mucho que ver en ese plan de convertir la ciudad en un escenario inseguro. La inseguridad es importante. Tú a una persona le creas inseguridad en un espacio determinado y acaba abominándolo y yéndose a otro. Además, se construyeron suburbios estancos. Si en la ciudad histórica las clases habÃan vivido más o menos entremezcladas, en el suburbio no se mezclan. Hay una descomposición social que adquiere forma espacial. Y los centros históricos los ocupan los sectores más marginales.
¿Y eso es lo que está ocurriendo aqu�
En cierto modo. Se habla de las ciudades mediterráneas, como la dieta. Creo que la gente piensa que tienen menos colesterol. Bromas aparte, sà es verdad que vivir en una ciudad goza en España aún de cierto prestigio.
¿Cómo se pueden recuperar entonces los centros históricos?
Cambiando el imaginario colectivo, el prestigio. Si lo mejoras, se produce un movimiento, sobre todo de las clases medias profesionales, de revalorización de espacios, que arrastra al resto.
¿Alguna idea para atraer de nuevo a los ciudadanos a las ciudades?
Hay que reelaborar el patrimonio edificado. Tenemos unas ciudades con un parque de viviendas que necesita mejoras. Necesita, entre otras cosas, pisos más amplios, justo lo contrario de lo que se está haciendo. Se construyen pisos más pequeños porque salen más rentables, claro. Un amigo lo justificaba diciendo que cada vez hay más divorcios. Claro, cómo no se van a divorciar dos personas que tienen que convivir décadas en 40 metros cuadrados. Lo que es milagroso es que se mantenga la unión. Además, en un espacio asà no caben niños. Cómo vas a favorecer la natalidad si no tienen espacio. Un niño significa el destierro, porque en la periferia es el único sitio en el que pueden tener una habitación para él. Además, nuestras dotaciones urbanas no están pensadas para tener niños. Sales a la calle y el niño se asfixia, no tienen parques, no hay guarderÃas… Hemos hecho que la vida de un niño sea muy difÃcil en la ciudad tradicional, porque antes no lo era. Esos son los problemas. Nosotros necesitamos recualificar nuestros espacios históricos. Necesitamos albañiles para rehabilitar edificios, no para construir adosados a 50 kilómetros.
¿La ciudad garantiza la integración social?
En las ciudades históricas, el sustrato material todavÃa está muy mezclado. Viene de sociedades donde esta práctica social no habÃa adquirido la precisión con la que hoy se construye ese espacio, y que se refleja en esas hileras de adosados. Por eso hay que reivindicar una ciudad compleja, mezclada. Si hay algo de eso que todavÃa pervive, hay que buscarlo en el centro de las ciudades, no en las periferias. ¿Cuál es el papel de los urbanistas? Rescatar esos espacios, esa fórmula espacial. Si no es asÃ, la ciudad se estanca, y con ella la sociedad. Es una utopÃa, pero marca la dirección.
En lugar del teatro cÃvico que usted ha citado, la ciudad se ha convertido en un espectáculo.
SÃ. La ciudad ha dejado de ser un teatro social para convertirse en un espectáculo propagandÃstico en el que se compite para ver quién acumula un mayor número de obras de arquitectos de renombre. Y que conste que no tengo nada en contra de los arquitectos, yo mismo soy arquitecto y me llevo bien conmigo mismo.
¿La relación entre arquitectos y urbanistas es la deseable?
No. Lo cierto es que no hay una relación fluida. Y estarÃa bien que la hubiera.
En el cambio que usted propone, ¿qué pasarÃa con las periferias que ya se han creado?
Las periferias actuales repletas de adosados son lugares sin futuro ideados para un hombre medio uniforme, todo lo contrario a la diversidad social que está en la esencia de la ciudad. Hay que terminar con eso, pero no es fácil, en primer lugar porque las personas que viven en esas periferias no quieren. La solución pasarÃa por reconvertirlas en ciudad, habrÃa que reintroducir en ellas la ciudad que falta. En estos adosados no hay ciudad, no hay comercio…
¿Queda vida en las ciudades?
En las ciudades queda vida, pero muy poca porque se ha saqueado. Se ha desposeido de vida a las ciudades.
Vivimos cada vez más personas en ciudades cada vez menos habitables.
Vivimos más personas en ciudades a costa de destruir la vida ciudadana. No obstante, hay que diferenciar el concepto de ciudad de las estructuras urbanizadas.
No sólo se está maltratando el entorno natural, también el social.
Exacto. No sólo se esquilma la naturaleza, se esquilman las ciudades, que representan la naturaleza social, lo más complejo que la Humanidad ha sido capaz de crear.
¿Hay alguna ciudad en nuestro paÃs que esté bien urbanizada?
No sé. Se suele nombrar a Vitoria como ejemplo. Es una ciudad agradable para vivir, y ésa es la mejor prueba de su buena urbanización. Una ciudad bien comunicada, en la que si la persona quiere acceder a la cultura o a la práctica deportiva puede hacerlo, de la misma forma que puede quedar con sus amigos para charlar o tomar algo sin que esté marcado por compartimentos o urbanizaciones estancas. Es decir, en la que la diversidad social es real.
¿El tamaño importa?
SÃ. El tamaño influye. Cuanto más grande es la ciudad, es más difÃcil que sea habitable.
¿Cuáles serÃan los lÃmites?
Entre el medio millón de habitantes y el millón estarÃa el lÃmite.
Usted vive en Madrid, una ciudad que, según ese criterio, no serÃa habitable.
Es verdad. No vivo en una ciudad habitable, pero vivo en un barrio, barrio, en el que la diversidad social es un hecho.
VÃa: Revista Consumer Eroski
Seis modos de evitar conflictos con los automovilistas

FotografÃa: Señales viales en C/Huerta Nueva (Estepona)
Seis modos de evitar conflictos con los automovilistas
Los ciclistas tenemos el control de nuestra propia seguridad, o deberÃamos tenerlo. Parte de nuestra seguridad es asegurar la aceptación por parte de los automovilistas de nuestra presencia en la calzada. Seis sugerencias para ese fin:
1. Conduce tu bici. La bici es, después de todo, simplemente un vehÃculo de dos ruedas. “Conducir la bici†es mucho más que simplemente “montar en biciâ€.
2. Obedece la ley. Parece tan de sentido común que es dificil de entender porqué tantos ciclistas circulan en sentido prohibido o se saltan rutinariamente semáforos, ¿no? Son justamente el tipo de cosas que los automovilistas no pueden hacer a la ligera y que les enfurece ver que otros lo hacen.
3. A la vez, presiona por la adaptación de las leyes de tráfico a la realidad ciclista. Los datos muestran que ciertos tipos de semáforos pueden ser considerados por los ciclistas como “ceda el pasoâ€, con ventajas prácticas evidentes y con buenos niveles de seguridad.
4. SonrÃe, saluda, comunÃcate. Los automovilistas pueden hacer cosas bastante estúpidas al volante, pero ¿y? Los ciclistas también lo hacen. Circular alerta, pero mantener la serenidad, es el mejor estilo. ¿PreferirÃas estar atrapado dentro del automóvil que en tu bici? Y, claro: respeta los peatones.
5. … y luce tus mejores galas. No es solo cuestión de ser visible: es para crear estilo y dar envidia
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6. Recuerda: tendrás todo tipo de experiencias en tu bici. La mayor parte de ellas serán estupendas, a pesar de conflictos con automovilistas u otros incidentes. Según algunos datos circular en bici es, kilómetro por kilómetro, menos peligoso que hacerlo en coche. Y nosotros podemos hacerlo aún más seguro: nosotros tenemos el control.
VÃa:Â Ciudad Ciclista
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