Elogio de la ciudad y la bicicleta

Masa crítica de Estepona, 29/6/07 El fenómeno de la bicicleta en la ciudad exige planteamientos más estructurales en momentos como los actuales. Hace unos años, Barcelona mostraba una pequeña porción de la población que persistía en el uso diario de la bicicleta, desde posiciones que parecían testimoniales o residuales, ante las exigencias de una movilidad urbana cada vez más decisiva en la batalla diaria por la supervivencia. En estos momentos, y tras la afortunada implantación del bicing, Barcelona ha pasado a ser una de las capitales europeas con una mayor presencia de las bicicletas en su quehacer cotidiano. El éxito ha desbordado las previsiones y está complicando la gestión diaria del proyecto, pero propicia asimismo que ahora puedan plantearse alternativas más ambiciosas desde una perspectiva de estrategia de futuro. Hace unos días, el presidente de la Generalitat, en plena semana de la bicicleta y asistiendo al II Congreso Catalán de la Bicicleta, afirmaba que el Gobierno catalán pretende impulsar un ambicioso plan de promoción del uso de la bici, que supondría llegar a más de 400 kilómetros de carriles bici en todo el país, y avanzar en la regulación del uso de este vehículo de dos ruedas para facilitar su normalización como medio de transporte. Se conecta así con los ambiciosos planes de Londres al respecto, o con el gran debate sobre la ciclovía en Bogotá para poner sólo dos ejemplos.

Todos tenemos nuestra particular relación histórica con la bici. Los momentos de aprendizaje, las excursiones con los colegas, las retransmisiones del Tour o la Vuelta, los mitos de Bahamontes, Anquetil o Coppi, o esa canción extraordinaria de Polo Conte dedicada a Bartali («quel naso triste d’italiano in gita») y a su modo de ganar carreras ante el estupor de los franceses. Como bien recuerda el antropólogo Marc Augé en un reciente libro, hemos pasado del mito de la bicicleta obrera de la posguerra, del Ladrón de bicicletas y de la mística de las carreras heroicas, al desencanto de la mercantilización sin escrúpulos que ha destrozado el ciclismo profesional a base de dopping y de laboratorios clandestinos. Nos queda ahora la recuperación de la bici como gran alternativa de movilidad urbana y sostenible. La utopía de la movilidad fraternal, que propicia recuperar ciudad y compañía. Si queremos cambiar de vida, deberemos empezar cambiando la ciudad. Y qué mejor que recuperar la utopía de esa ciudad que nos describe Augé, basada en la bici-libertad, la bici-igualdad, la bici-diversidad. Una ciudad atravesada en todas direcciones por todo tipo de transporte público, con horarios estrictos de distribución de mercancías, y con la sola presencia de los vehículos prioritarios (ambulancias, bomberos, policía…) en el resto de franjas horarias. Sólo los irreductibles propietarios de antiguos automóviles dispondrían de permisos para poder entrar y salir de la ciudad por alguna de las tres o cuatro vías expresamente dedicadas a ello. Pero, esa excepción no afectaría a los nuevos automóviles, que deberían dejarse en el exterior de la ciudad.

¿Estamos lejos de esa descripción explícitamente utópica de Augé? Pues, depende. Está más cerca Amsterdam (con su 40% de desplazamientos en bicicleta) que nosotros. Pero, es indudable que los avances en Barcelona en pocos años han sido espectaculares. Hasta el punto de que ya no basta con el incrementalismo prudente con el que se había manejado el asunto hasta hace poco. Mucha gente (sobre todo gente joven, pero no exclusivamente) ha descubierto que son y existen en tanto que pedalean. La autonomía de la bici y su discurrir urbano es algo sólido y real frente a la sinrazón de tanto consumismo vacío y de tanta palabrería sostenibilista. La bici nos recuerda quiénes éramos y al mismo tiempo, quiénes podemos ser. Lo que nos falta ahora son algunas decisiones significativas para que la espiral avance y se consolide. A escala internacional se alude a la necesidad de poner en práctica cinco grandes principios: logística (diseño y establecimiento de aparcamientos fiables, construcción de circuitos y carriles específicos y seguros…); difusión (campañas de sensibilización, acontecimientos de promoción…); evaluación y planificación (análisis de seguimiento de las decisiones y planes, impulso de nuevas iniciativas…); educación (manuales de buen uso, facilidad de acceso a mapas, promoción en jóvenes y adolescentes…), y cumplimiento de las normas (protección legal de los espacios y de los usuarios, mejora de la regulación y registro…).

Estos principios son en buena parte los que inspiran a los Amics de la Bici a exigir que no se avance en la construcción de nuevos carriles-bici si no se aseguran antes algunas medidas básicas en relación con las ya existentes. Por ejemplo, suprimir los carriles en las aceras que generan conflictos con peatones, multar con retirada de puntos a los que aparquen u obstaculicen los carriles bici, asegurar la protección de los ciclistas como los eslabones débiles de los sistemas de transporte, reducción efectiva de la velocidad de los automóviles a 30 kilómetros por hora en muchas partes de la ciudad. Los más de 35.000 desplazamientos diarios en bici que se producen en Barcelona (que sitúan a la ciudad en décima posición de la clasificación sobre uso de la bici en grandes ciudades, tras Amsterdam, Copenhague, Portland, San Francisco y Berlín, entre otras) exigen que se tomen decisiones más estratégicas al respecto. ¿Hasta dónde queremos llegar en el uso de la bici? ¿Cuál es el modelo de movilidad a medio plazo?

Todo ello nos conduce al debate sobre la ciudad. Discutir sobre el futuro de la bici en Barcelona es discutir sobre qué ciudad queremos. No sólo con aeropuertos, trenes de alta velocidad y muelles para cruceros se construye la atractividad y habitabilidad de una ciudad.

Autoor: JOAN SUBIRATS
El País, 19/06/2008

Ámsterdam, pueblo bicicletero

amsterdam«En Ámsterdam hay más bicicletas que personas», me dice Huub, un espigado taxista de 43 años, mientras me dirijo a la Estación Central de esta ciudad holandesa. «En mi casa tenemos siete».

Además de ser famosa por sus canales, por el Red Light District (zona de tolerancia, donde las prostitutas se exhiben en vitrinas decoradas con luces de neón) y por sus (donde el hachís y la mariguana figuran en el menú), Ámsterdam es una ciudad de gente que anda en bicicleta y, por lo mismo, de gente saludable y relajada. O al menos es la impresión que me llevo: la de una ciudad de gente amable y, muy a su modo, equilibrada.

Miles de personas circulan a diario en bicicleta en esta urbe de 900 mil habitantes. Ya sea en los carriles especiales para ciclistas que conforman una red que conecta a buena parte de la ciudad, o por las calles y hasta en las mismas banquetas, los ciclistas y las bicicletas son una presencia constante que no entra en conflicto con el tráfico de los automóviles o del tranvía.

En Ámsterdam y en el resto de Holanda hay bicicletas por todas partes. Las hay finas, claro, al último grito de la moda, pero los modelos que predominan por las calles son sencillos y austeros. En un tienda de segunda mano se puede comprar una por 120 euros, y los turistas pueden rentarlas por módicas sumas.

Entre los ciclistas holandeses, hay quien decora su bicicleta al gusto personal (me he encontrado muchas con arreglos florales), pero más que eso, cada quien adapta su bicicleta según las propias necesidades. Si se trata de una mujer con un hijo pequeño, pues entonces le acondiciona un pequeño asiento sobre el manubrio o sobre la parrilla, en la parte de atrás. Si tiene dos pequeños, pues entonces le pone una pequeña carretilla delantera y así los niños gozan de un emocionante paseo. Mucha gente va al supermercado y regresa con su mandado distribuido entre la canastilla delantera y los compartimientos laterales de sus ligeros vehículos. También es común encontrar a ciclistas que salen a pasear a sus mascotas pequeñas, y éstas van sentadas en la parte delantera o de plano aferradas al manubrio. Así me tocó ver a un perico. Hay también algunos ancianos que conservan el gusto de circular en dos ruedas.

Por supuesto, se han construido estacionamientos públicos de bicicletas, con capacidad para miles de éstas. Las tarifas son muy accesibles, contrario a las de los estacionamientos para autos.

«Los cerebros viajan en bicicleta», reza un anuncio de una tienda en el centro. Seguro que es así, pero además de honrar a la materia gris que se supone todos llevamos dentro, el hábito de pedalear a diario permite estar en buena forma física (en muchos casos sin perder un ápice en elegancia o de sensualidad). Eso, aunado a la belleza multirracial holandesa y al sol tan apreciado en estas gélidas tierras ganadas al mar, no sólo permite la contemplación de un estimulante espectáculo callejero, sino que altera de manera significativa y para bien la convivencia entre la gente.

No es lo mismo salir de casa, montar una bicicleta y dar un paseo al aire libre para ir a la oficina o a un café, que salir de casa, encerrarse en un automóvil y soportar un embotellamiento, como los que ya tenemos a diario en todas las ciudades grandes de México (y en muchas de las medianas y pequeñas).

Ahora bien, ¿qué hay sobre los choques y otros accidentes de ciclistas con peatones y choferes de automotores? «No ocurren con frecuencia», sotiene Huub, «pues nosotros también somos ciclistas y sabemos cómo debemos de manejar». Además, explica, si un auto choca contra un ciclista, ante la ley el chofer del vehículo motorizado lleva las de perder, no importa si el ciclista viene pasado de copas o hasta un poco fumado. Entonces la mayoría de los automovilistas conduce con precaución, respetando los cruces, pasos cebra y semáforos. En Holanda no hay minibuseros que temer.

Más fotos interesantes sobre Amsterdam en:
http://www.ski-epic.com/amsterdam_bicycles/

Vía: El Informador.com.mx
Por Gerardo Lammers, 13/06/08

Masa Crí­tica 31/5/08. Estepona, mejor con bici

Mayo de 2008. Hace algo más de un año hacíamos nuestra primera masa crítica. Con ésta ya van trece veces. Salir en bicicleta no cuesta esfuerzo. Algunos lo hacemos a diario: para hacer gestiones, para dar un paseo, para desplazarnos por Estepona, para recoger a los hijos del colegio, por deporte, para relajarnos. Es algo tan natural, desplazarnos por nuestros propios medios motores, sin estar afectados por los atascos, por la falta de aparcamientos o por el precio de los carburantes, que puede realizarse tanto por obligación como por devoción. Salir en bicicleta no cuesta esfuerzo, vuelvo a insistir. Y así, por otra parte, paso a paso, saliendo en bicicleta, algo se mueve en la sociedad.Facilitar el uso de la bicicleta no es sólo una demanda de algunos ciudadanos, es también una medida de sentido común destinada a paliar algunos de los problemas de las ciudades y ayuntamientos de todo el espectro político se han dado cuenta de sus posibilidades. San Sebastián o Barcelona han apostado por este medio de transporte hace ya tiempo. Sevilla es un ejemplo de que, sin grandes inversiones, los resultados pueden ser satisfactorios. Y recientemente, Madrid con su plan rector de movilidad ciclista o Málaga con la aprobación presupuestaria para la construcción de una red de carriles bici, apuestan por esa línea. Algo mueve a las ciudades en esa dirección.

Por nuestra parte, como decimos, paso a paso, seguimos saliendo una vez al mes. Es nuestro paseo ciclista festivo y reivindicativo, nuestro granito de arena. Y este sábado 31 de mayo de 2008 volveremos a juntarnos ciclistas anónimos reclamando lo mismo, ciudades más humanas, ciudades donde no sea el motor el que conduzca nuestras vidas. Si estás leyendo estas líneas lo mejor es que acudas a la fiesta y tomes conciencia por ti mismo. Ya sabes, como siempre, a las 12:00 horas del medio día en el paseíllo (confluencia de las calles Real y Terraza), este próximo sábado.

Te esperamos. Usa la bici cada día y celébralo una vez al mes.

Jaime Lerner en el IV Foro de Urbanismo de Murcia

Se está celebrando en Murcia el IV foro sobre urbanismo. Uno de los ponentes es Jaime Lerner por lo que en varios periódicos vienen entrevistas a este afamado arquitecto.Siempre digo que el automóvil es nuestra suegra mecanizada
Laverdad.es, 10/5/08

Jaime Lerner se toma su tiempo antes de hablar y, en sus pausas, aprovecha para darle un trago a su cortado. Este afamado arquitecto y político brasileño pasa desapercibido, sentado en una de las terrazas de la murciana Plaza de las Flores. Su franqueza y su humildad casi logran que una se olvide de que se encuentra ante una mente poblada de ideas brillantes. Pero entonces comienza a hablar.

– Su presencia, como gurú de las urbes sostenibles, en Murcia ha desatado cierto revuelo. Con su experiencia, ¿podría mostrarnos el camino para mejorar esta ciudad?

– Bueno, cada ciudad tiene su propia solución, lo que es común es la filosofía. La ciudad siempre debe ser una estructura de vida y de trabajo. El mejor ejemplo que yo doy como calidad de vida es la tortuga, porque es un ejemplo de vida, trabajo y movimiento, todo junto. La tortuga tiene el caparazón parecido al diseño de una ciudad, una estructura urbana. ¿Tu te puedes imaginar si cortásemos el casco, la tortuga, vida aquí, trabajo allí, ocio allá? Mataríamos la tortuga. Pues esto es exactamente lo que estamos haciendo en nuestras ciudades, separando las funciones urbanas. Cada vez más; es más perjudicial para la ciudad.

– Una explicación simple.

– El resto también separa por ingresos, edades… Yo aprendí en estos cuarenta años de trabajo en la ciudad que cuanto más mezclamos las cosas, cuanto más se mezclan ingresos, edades… más humana la ciudad será.

– ¿Cómo observa usted el futuro de las ciudades?

– Yo tengo una visión muy optimista en relación con el futuro de la ciudad, porque la gente siempre está muy pesimista y siempre están proyectando la tragedia. Si esta gente proyecta la tragedia, al final la encontrará. Yo creo que si invierten su energía en cambiar tendencias que no son deseables lograrán más. Es el momento del cambio. Es lo que siempre he intentado hacer como arquitecto, como alcalde o como gobernador. Para mí, la ciudad es como una estructura de trabajo y de vida juntos.

– La sostenibilidad es ahora la palabra más repetida por políticos, arquitectos, ecologistas, urbanistas… ¿Cómo se logra alcanzar?

– Una ciudad que tiene buena calidad de vida es también sostenible. Hoy en todo el mundo está ese discusión sobre la sostenibilidad y todo este pavor del cambio climático. Nos sentimos como pacientes terminales, pero no sabemos qué hacer. He frecuentado los grandes seminarios y discusiones y veo, con preocupación, que muchos piensan que la sostenibilidad son nuevos materiales. Es muy importante pero no es todo. O la sostenibilidad significa green building-edificios ecológicos-. Es muy importante pero no es todo. O que la sostenibilidad son nuevas formas de energía. También importante pero no es todo. No nos damos cuenta de que el 75% de las emisiones de carbono, están en las ciudades. Es en las ciudades donde tenemos que actuar, en el concepto de ciudad. Yo diría sencillamente que si se quiere cambiar a una ciudad más sostenible hay que cambiar algunas cosas, unos mandamientos.

– ¿Cómo cuáles?

– Lo primero de todo es utilizar menos el coche. Esto no significa que no lo utilicemos, pero sí que lo utilicemos menos. Tener en el itinerario de rutina, un buen transporte público. El segundo punto es separar la basura y el tercero, muy importante, vivir más cerca del trabajo o traer el trabajo más cerca de casa. El siguiente mandamiento a tener en cuenta es entender que la sostenibilidad es una ecuación entre lo que se ahorra y lo que se desperdicia.

– ¿Una ecuación?

– Sí, si el desperdicio es cero, la sostenibilidad tiende al infinito. Por último, hay que entender que la ciudad debe de ser multiusos. No se puede tener una parte de la ciudad vacía 16 horas al día.

– El transporte público de su ciudad ha sido copiado en otras grandes urbes, ¿cómo lo hizo?

– Yo creo que el automóvil es el gran responsable de la emisión de carbono. El coche es, yo siempre digo, como nuestra suegra mecanizada. Tenemos que tener muy buenas relaciones con nuestra suegra, pero no podemos dejar que ella comande nuestras vidas. O, en otras palabras, si la única mujer de tu vida es tu suegra, tú tienes un problema. Insistimos con la suegra, somos dependientes.

– Para ello, es necesario concienciar a la población…

– Yo estoy obcecado con la idea de enseñar sostenibilidad a los niños porque eso lo hicimos en Curitiba y fue enseñar a los niños, durante seis meses, cómo separar la basura. Después, los niños enseñaron a los padres y después empezamos la campaña. Desde entonces, veinte años atrás, Curitiba es la ciudad del mundo con la más alta tasa de separación de basura, el 70%. La gente sabe que hay una basura que no es basura, que es reciclaje.

– La ciudad es la solución. Ése es el lema que da nombre a las jornadas. ¿Está de acuerdo?

Actuar en las ciudades es mucho más efectivo que fabricar productos sostenibles. Es muy importante, porque no podemos olvidar que en la ciudad, está la solución. No basta con que el alcalde proclame públicamente que está de acuerdo con el protocolo de Kioto, debe explicar también qué está haciendo para mejorar su propia ciudad.