La hegemonía cultural por la que el ciudadano defiende y refuerza el modelo de las ciudades diseñadas para los coches, y por la que se opone a cualquier cambio sobre él, es nuestro principal problema a la hora de buscar soluciones al colapso actual de las ciudades (y a otros muchos problemas, como el agotamiento de los recursos y el calentamiento global). La política debe superar esta hegemonía cultural para implantar soluciones y otros modelos más sostenibles y respetuosos con el ciudadano (y con la naturaleza). Pese al rechazo ciudadano inicial, los beneficios no tardan en llegar. Acuérdense de cuando se prohibió, no hace mucho, fumar en bares y restaurantes ¡La que se lio en un país con tan alta densidad de bares: iba a ser la perdición del sector!
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